



Debido a los avances tecnológicos y a las herramientas digitales de vanguardia, en los últimos años, la producción audiovisual se ha visto inmersa en una verdadera transformación que ha revolucionado la forma de comunicarnos.
Este progreso no sólo ha permitido a muchas personas, ser parte de la democratización de la creación de contenido, sino también aprender sobre producción audiovisual para ofrecer un producto de calidad a su público.
En medio de todo este proceso de evolución audiovisual, cabe destacar algunos puntos relevantes. Entre ellos, la facilidad de las herramientas, pues hoy en día cualquiera puede convertirse en un creador de contenido, siempre y cuando cuente con un teléfono celular. Es decir, ya no es estrictamente necesario -como en otras épocas- tener una cámara profesional para lograr este objetivo.
La ventaja a nuestro favor es que actualmente los smartphones están diseñados de tal manera que cumplen una excelente función a la hora de hacer videos de forma práctica. Cabe señalar además que paralelamente los “influencers”, cuentan también con una gama de aplicaciones de edición de vídeo, y muchas de ellas de uso gratuito, para pulir los detalles de sus productos audiovisuales, previo a compartirlos con el mundo digital.
Y en este transcurso, otra de las claves que han sido esenciales son las plataformas para distribuir el contenido, como lo son las Redes Sociales. Facebook, Instagram, TikTok y Youtube se caracterizan por ser las principales a la hora de compartir estos trabajos que diariamente suman likes y visualizaciones.
Este entorno digital ha traído consigo la monetización del contenido audiovisual, ofreciendo múltiples opciones para los creadores que logran altos índices de audiencias y por supuesto visualizaciones. Por ejemplo, YouTube ofrece ingresos por publicidad. De igual manera las colaboraciones con marcas son una fuente importante de ingresos para muchos creadores, quienes integran productos y servicios en su contenido de manera creativa y auténtica.
Es así como podemos decir que hoy en día la producción audiovisual ha calado tanto en la sociedad que forma parte de nuestra realidad, ya sea como creadores de contenido o como personas que simplemente gustan compartir su diario vivir en redes sociales con sus seres queridos y allegados. Para actuar desde cualquiera de los dos papeles, necesitamos conocer sobre producción, sobre cómo grabar un video, sobre encuadres, sobre iluminación. Sólo así, sumándole una buena narrativa por supuesto, es posible ofrecer a nuestros seguidores un producto interesante y para nuestra ventaja, eso muchas personas lo tenemos claro.
DESAFÍOS
Sin embargo, este proceso de transformación dentro de la producción audiovisual también abarca importantes desafíos para la industria. Entre los más importantes está la protección de datos, ya que la distribución de contenido digital incluye riesgos en términos de seguridad y privacidad, tanto para los creadores como para los consumidores.
Así como la imperante necesidad de proteger la propiedad intelectual, pues la facilidad de compartir contenido digital aumenta el riesgo de derechos de autor.
También está la saturación del mercado, debido a la congestión de información de todo tipo, aspecto que ha obligado a los creadores de contenido a innovar de forma constante para mantener a sus públicos cautivos.